1.  

    Con frecuencia las personas cuando algo negativo esta ocurriendo usan las frases “debes tener fe”; o “sé fuerte porque vas a salir de esto” y creo que este es un noble intento natural por motivar a quien esta sufriendo.

    La Biblia establece que Dios nos ha dado a todos una medida de fe. (Romanos 12:3)
    Pero ante las situaciones de la vida la pregunta que surge es, ¿En qué o en quién tienes fe en ti mismo, en las cosas, en la gente, en el dinero o en el Dios Todopoderoso?

    Estas preguntas sirven para decir que “La fe y la sabiduría de Dios van unidas”. El Señor nos exhorta para ser personas que adquirimos sabiduría y no solo que actuemos con fe. Porque el hecho de que algo no sea un pecado no significa que sea sabio.


    En la carta de Santiago capítulo 1, versos del 5 y 6 dice, “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento”. (NVI)

    Aquí aparece un punto de encuentro entre la sabiduría y la fe, porque la realidad es que hay asuntos en esta vida que requieren más sabiduría que fe.
    La sabiduría de Dios nos capacita para aplicar correctamente las Escrituras en nuestra vida.

    Hay personas con una fe fuerte pero que toman decisiones terribles porque, o no conocen la Palabra de Dios o la conocen, pero no la aplican.

    La próxima vez que tengas que tomar una decisión, no solo debes afirmar que tienes fe, sino que debes recibir sabiduría para actuar; busca en la palabra de Dios y también del consejo de hombres y mujeres maduros en la fe, aquellos que le aman lo suficiente para ayudarle a tomar una decisión correcta y que no temerán decirle la verdad.

    Hacer un alto para orar, pidiéndole al Señor con que le de sabiduría es un acto de fe, porque la fe ni es necedad, ni caprichos personales, ni tampoco es una frase motivacional, sino que la fe es nuestra certeza de que el Señor tiene el poder sobrenatural para actuar y que lo hace acorde con Su perfecta voluntad, pero también es importante saber que la fe requiere paciencia y por supuesto requiere sabiduría.

    ¿Has creído tener fe, pero no has visto la respuesta de Dios a tus peticiones?, entonces necesitas pedir por sabiduría, por revelación y tener tanto la apertura de corazón como la paciencia necesaria para esperar por la respuesta de Dios.

    Oremos “Amado Señor, gracias por darme la sabiduría necesaria para vivir en este mundo, para revelarme la manera en la que debo actuar diariamente. Afirma mi fe y lléname de Ti, de Tu voluntad, muéstrame las decisiones y las acciones que debo tomar en este y en todos los días de mi vida. Con Tu sabiduría y con mi fe en ti todo lo puedo lograr, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”

    Versículo “Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento”. Santiago 1: 5-6 (NVI)

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  2.  

    El diccionario define a la sabiduría como “la comprensión avanzada que una persona tiene de un asunto”, es decir que alguien tiene, el conocimiento sobre algo, la percepción de una situación y la solución adecuada, dicha comprensión viene dada por la experiencia, por el aprendizaje o por la intuición. Esta clase de sabiduría es necesaria para nuestra vida terrenal; pero existe otro nivel de sabiduría, uno que es dado por Dios para que el cristiano pueda vivir acorde con Su voluntad.


    La Biblia en el libro de los Proverbios, capítulo 2, verso 6 dice, “¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento”. (NTV)

    Esto es totalmente cierto, porque “las cosas de Dios solo Dios mismo las puede revelar”; Él nos concede la capacidad para comprender lo que para otros es inentendible o es locura. De esta manera podemos asegurar que solo Dios tiene “el conocimiento perfecto e infinito de las cosas, la percepción única y perfecta de las situaciones y la respuesta omnipotente sobre todo tanto en el universo natural como en el cielo”.


    Quiero notar lo que el apóstol Pablo escribió en su primera carta a los Corintios capítulo 2, versos 7 al 8, algo muy importante sobre la sabiduría de Dios cuando dice “Más bien hablamos de la sabiduría oculta y misteriosa de Dios, que desde hace mucho tiempo Dios había predestinado para nuestra gloria, sabiduría que ninguno de los gobernantes de este mundo conoció, porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de la gloria”. (RVC)


    Hoy en día es igual, miles de millones de personas no reconocen la sabiduría de Dios, desconocen a Jesús como el Mesías y redentor, ¿Por qué?, tal vez porque se centran o en sí mismos, o en la ciencia humana, o en la lógica natural o en la interpretación colectiva y cultural de los asuntos, lo que crea en ellos una especie de velo en sus ojos y en su entendimiento para recibir y comprender los asuntos de Dios.


    Pero con nosotros no es así, puesto que aceptamos y estamos dispuestos a recibir por la revelación del Espíritu Santo, todo lo que necesitamos conocer.
    En Su Palabra está contenida la sabiduría de Dios escrita para que nosotros, como sus hijos podamos aprender y actuar acorde con Su modelo de vida.


    Recibe y pon en práctica la sabiduría de Dios, así, tendrás un mayor entendimiento de los tiempos, serás prudente para hablar y actuar, recibirás la guía para ir por el camino correcto, darás ejemplo a todos a tu alrededor, habrá paz en tu corazón aun en medio de las dificultades.

    La sabiduría de Dios te hará ser sabio entre las personas, te abrirá puertas, te llevará ante personas que nunca esperabas conocer porque admiraran tu capacidad de discernimiento; pero lo más importante, te llevará a honrar al Señor, a ser humilde para reconocer tus errores, a exaltar a Jesús como tu salvador y a activar el oído para escuchar la voz del Espíritu Santo y ser obediente a Sus instrucciones, aunque parezcan locura para tu mente natural y para los demás.


    Oremos “Amado Señor, gracias por instruirme sobre el tema de la sabiduría. Reconozco que mi capacidad para discernir y decidir esta limitada por mi conocimiento natural, por lo tanto, abro mi mente y mi corazón para recibir Tus instrucciones, abrazo Tu Palabra como la verdad revelada para mi vida y la de mi familia y recibo Tu guía y revelaciones diarias que me hablas por medio de Tu Santo Espíritu, lo declaro en el Nombre de Jesús, Amén”


    Versículo “¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento”. Proverbios 2:6 (NTV)

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  3.  


    Como seres humanos tenemos capacidades increíbles, pero limitadas; porque estamos regidos por las leyes naturales.

    Por otro lado, lo que Dios hace es incomparable, definitivo, poderoso y supernatural; porque Él no está limitado por ninguna ley, ni por nada.

    Si esto fuera totalmente claro para la humanidad, entonces nadie dejaría de ser Cristiano, pero las religiones, los cultos y las creencias han desviado al ser humano su atención hacia lo que no es verdadero.

    En el capítulo 4 del libro de Deuteronomio, Moisés le habló claro al pueblo de Israel exhortándolos para que fueran obedientes, en ese tiempo ellos se habían alejado buscando otros dioses, y en el verso 39 les dice “Israel, aprende y reflexiona hoy en tu corazón que el Señor es Dios, lo mismo arriba en el cielo que abajo en la tierra, y que no hay otro Dios”. (RVC)

    Desde el principio Él se ha presentado ante nosotros como el Dios verdadero, el único Dios, quien es Padre, Hijo y Espíritu Santo.

    Esta revelación la tiene el apóstol Pablo cuando le presenta una declaración de bendición al pueblo de Corintios en la segunda carta capítulo 13, verso 14, cuando dijo “Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes. Amén”. (RVC)


    Que no haya dudas en ti, nuestro Dios es el único Dios verdadero. Dios de amor y de restauración, quien nos ha amado tanto que se hizo en forma de hijo para salvarnos del pecado y que confirmó este amor al darnos también a Su Santo Espíritu para que more en nosotros y para que sea Él quien nos guie en esta vida.

    Todo lo que necesitamos está contenido en Él, restauración, salvación, sanidad, vida eterna, gracia, perdón, gozo, paz, provisión, propósito, favor, misericordia, relaciones, talentos, dones, oportunidades, buenas cosas, visión, fortaleza, Su bendición, honra, unidad, poder, sabiduría, revelación, protección, beneficios, Él abre caminos, cierra puertas, está con nosotros, todo esto y mucho, mucho más; aunque solo nos pide una cosa, “obediencia a Su Palabra”, es decir que vivimos conforme a Su voluntad.  

    Le pido al Señor que esta revelación sea sembrada en lo profundo de tu ser.

    Oremos “Amado Señor, reconozco que Tu eres el único Dios verdadero, Mi padre y mi salvador. Te honro, a ti doy toda mi adoración, creo en Ti y en tu Palabra. Te pido que me ayudes a ser siempre fiel y obediente a Tu Palabra; que lo que haga, hable y viva este acorde con Tu voluntad, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén” 

    Versículo “Israel, aprende y reflexiona hoy en tu corazón que el Señor es Dios, lo mismo arriba en el cielo que abajo en la tierra, y que no hay otro Dios”. Deuteronomio 4:39 (RVC)

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  4.  


    Hay un peso muy grande que se manifiesta en la vida del cristiano cuando sigue viviendo bajo el yugo del recuerdo de aquello que pasó, que hizo o que le hicieron y que le amarga su vida presente.

    En la Biblia esto también le paso a David quien en el Salmo 27, verso 7, escribió, “Tú, Señor, eres todo bondad. Por tu misericordia, acuérdate de mí; pero olvídate de que en mi juventud pequé y fui rebelde contra ti”. (RVC)

    La verdad es que el recuerdo de aquello que hicimos mal es como un dedo acusador que se mantiene señalando la culpabilidad.

    Dios quiere restaurarte y sanarte para que vivas libre de la culpabilidad y del ataque que produce el recordar lo malo que hiciste en el pasado.

    Porque el dolor de los recuerdos produce dolor en el corazón.

    En el libro de Isaías, capitulo 65 se relata de una transición que Dios le propone a Su pueblo, porque en el pasado habían sido rebeldes y habían hecho lo malo ante El, pero en el verso 17 el Señor les ofrece una oportunidad les dice “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento”. (RVR60).

    Esta es una similitud con el proceso de sanidad y libertad que Jesús nos entregó en la cruz del calvario porque en El somos hechos nuevos, por eso dice en 2 Corintios 5:17 que “De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. (RVR60).

    Si estás en Cristo, no permitas que el pensamiento sobre tu vida pasada te inhabilite para tener una relación fuerte y sana con el Señor.  

    Si tu corazón fue sanado, tampoco permitas que tu mente te distraiga, ni que le enemigo coloque pensamientos de derrota y te traiga a la mente lo que ya no es real.

    ¡Suelta tu pasado!, pídele al Espíritu Santo que te ayude perdonar o a perdonarte si todavía prevalece alguna raíz de amargura, pero si estás libre del dolor en tu corazón, mantén tu mente libre del dolor produce el recuerdo del pasado.

    Ora diariamente, mantente en constante conexión con el Señor para que ese recuerdo del pasado no sea más grande que la Gracia del perdón y restauración que Dios ha puesto en ti por medio de nuestro Señor Jesucristo.

    Oremos “Amado Padre celestial, reconozco que con frecuencia vienen a mí pensamientos del pasado, de las cosas malas que me ocurrieron y que me hacen sentir culpable. Te pido que ayudes a olvidar, a dejar ese mal pasado en el ayer. Creo que soy una nueva criatura y que tú haces cosas nuevas en mi vida, lo creo y declaro en el Nombre de Jesús, Amén”

    Versículo “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento”. Isaías 65:17 (RVR60)

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  5.  


    Existen muchas formas para intentar que alguien desista de hacer algo.

    Por un lado, puede ser el temor al error, que trae incertidumbre y puede hacer que alguien deje de intentarlo; por otro lado, puede ser la falta de experiencia o conocimiento que hace que no se pueda avanzar; pero la forma más fuerte y dolorosa es cuando los demás se convierten en lo que yo quiero llamar “enemigos de los sueños o de los proyectos”

     

    La oposición a un llamado, o a una actividad es algo que lo vemos escrito en la Biblia; por ejemplo, en el caso de Jesús, muchos se acercaban a Él y lo criticaban o se burlaban.

    Pero lo que me llama la atención es la manera en la que el Señor actuó, porque Él simplemente “no les respondió ni una palabra”.

    El manejo que Jesús le dio a las situaciones de oposición de las personas fue “no responder a sus críticas, tampoco tratar de convencerlos para que cambiaran de opinión; pero tampoco se enojó con ellos… nada de esto, la forma en la que actuó fue que simplemente ignorarlos”.

     

    Cuando la gente viene en tu contra, cuando te están haciendo oposición, o tratando de minimizar lo que hacer, o quizás tratando de desanimarte, ¿Qué debes hacer?; la respuesta la dio el Señor Jesús, allí en Mateo 5:39 “Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, ofrécele también la otra mejilla”.

    Al no responder y actuar con calma ante la oposición, estás desarmando al enemigo, le estás quitando el poder de hacerte daño; porque de la única forma en la que alguien puede hacerte real oposición es cuando le aceptas sus palabras o cuando tratas de igualarte en la defensa.

     

    La verdad es que Jesús nos ha dado un excelente ejemplo para ti y para mí. En realidad, no tenemos que tratar de ganarnos la aprobación de los demás; porque no todos nos van a entender. Nuestro enfoque debe ser siempre seguir la dirección de Dios, ser obedientes a Su Palabra, no dejarnos desanimar por la oposición y avanzar al cumplimiento del llamado que tenemos en Él.

    Conviértete en una persona que no se ofende fácilmente, esa será tu mejor estrategia contra el que quiere hacerte oposición

     

    Te invito para que oremos hoy así, “Amado Señor, gracias por darnos el ejemplo de no entrar en discusiones innecesarias, te pido que me des la fuerza y la sabiduría para no caer en esas trampas. Libero y perdono a cada persona que me ha criticado o que ha tratado de desanimarme. Decido mantenerme firme en Ti y en Tu Palabra, lo creo y declaro en el nombre de precioso de Jesús. Amén”.

     

    Versículo “Pero yo digo: no resistas a la persona mala. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, ofrécele también la otra mejilla”. Mateo 5:39 (NTV)

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  6.  


    La motivación requiere de la esperanza de alcanzar algo. Porque si no tienes la expectativa de alcanzar algo en la vida, no tendrás motivación.

    Una buena pregunta que debemos hacernos es, “¿cuál es mi esperanza y mi expectativa?”. ¿Emprender un negocio?, ¿Fortalecer el matrimonio?, ¿terminar un estudio?, ¿crecer en el ministerio del servicio a Dios?; sea cual sea la esperanza o la expectativa, es necesario que, primero tomes un tiempo a solas con el Señor para preguntarle por tu asignación de vida y segundo, ser obediente a Sus instrucciones.

     

    En la segunda carta de Pablo a su aprendiz Timoteo, en el capítulo 2, verso 6, se habla de un granjero de quien se dice que tiene que trabajar primero para recibir el fruto de su trabajo. Esto significa que para trabajar tiene que vencer a las tentaciones que le puedan aparecer, y para esto tomar decisiones sabias diariamente.

     

    Obtener un resultado requiere trabajo, esfuerzo, concentración, pasión y dedicación. Pero el motor es “la una gran esperanza de la recompensa”, la cual, en el caso del granjero es obtener una cosecha que no podrá lograr si se duerme.
    En nuestras vidas es igual, cada uno tiene una esperanza que deberá ser más fuerte que su pensamiento de fracaso, más poderoso que el deseo de rendirse, debe tener el fuego y la pasión que el Espíritu Santo coloca en el corazón para no rendirse.

     

    Una persona alejada de Dios tiene grandes vacíos, pero quien logra comprender y aceptar que el Señor quiere lo mejor para él o ella, entonces su vida comienza a cambiar.

    Nuestra mayor motivación deberá ser descubrir la asignación que Dios nos adjudicó desde antes de que naciéramos, para que, una vez descubierta, se despierte en nosotros la pasión por alcanzar esa meta. Así sabrás que estas avanzando por el camino correcto.

     

    Te invito para que ores así, “Amado padre celestial, gracias por la revelación de la asignación de vida que me darás, creo que me has puesto en esta tierra con un propósito especial. Ayúdame a mantenerme firme en ti todos los días de mi vida y a avivar la pasión que vence a toda tentación de rendirme, porque al final disfrutaré del fruto de mi trabajo, lo creo y pido en el nombre de Jesús, Amen”

     

    Versículo “El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero”. 2 Timoteo 2:6 (RVC)

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  7.  


    Vivimos en un mundo donde la legalidad legitimiza.
    Por ejemplo, si vivimos en un país estamos regidos por el sistema legal que rige al país; la legalidad del país legitimiza a sus conciudadanos.


    Así mismo ocurre con los cristianos, nosotros vivimos dentro del sistema del “Reino de Dios”, por lo tanto, lo que está establecido para los creyentes se convierte en una realidad en sus vidas; porque ese es un derecho legal. 


    Por eso, cuando en la oración que está en Mateo 6:10, Jesús nos enseña que debemos pedir que  “venga el reino de Dios a nosotros y que se haga Su voluntad en la tierra tal como se hace en el cielo”; quiere decir que lo que está establecido por Dios para nosotros en el cielo también deberá manifestarse aquí en la tierra.


    Pero para lograr estar en “Su voluntad”, debemos activarla en nuestras vidas, ¿Cómo? primero aceptando a Jesús como nuestro Señor y Salvador; con ese derecho legal adquirido entonces pasamos a colocar en línea nuestra vida con la de Dios, tomando la decisión personal de estar en acuerdo con Su voluntad diariamente.


    Que sus principios sean los nuestros, que nuestros pensamientos estén acordes con la Palabra de Dios, que nuestras palabras glorifiquen al Señor, y que nuestras acciones estén en línea con lo que profesamos.


    Esto implica también rechazar las fuerzas del mal, es decir, todo lo que es contrario a la Palabra de Dios debe ser eliminando de nuestras vidas

    Hay derechos legales de bendición para los hijos de Dios, pero también hay deberes que cumplir para que se legitimice lo que está prometido por el Señor en Su Palabra.

    Entrégale al Señor, los pensamientos negativos, la ira, la contienda, los vicios, aquello que haces en lo oculto, es decir, toda actividad que te aleja de la voluntad de Dios.


    Versículo
    “Venga tu reino. Que se haga tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo.” Mateo 6:10 (NTV)

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  8. ¿Estás pasando por dificultades?; ¿hay incertidumbres en tu vida?; ¿no sabes que camino tomar?. Entonces el mensaje de hoy es para ti.

    En el libro de Salmos 37, Verso 5, David hace una poderosa declaración, “Pon tu camino en las manos del Señor; confía en él, y él se encargará de todo”

    Lo escribió en fe David, quien por su propia experiencia pudo comprobar que, esa era la más sabia decisión que debía tomar.


    Si aceptas el consejo de David, te aseguro que es como tener un nuevo comienzo, o una nueva oportunidad; hoy puede ser el día en que, de verdad, le entregues al Señor todas tus cargas y situaciones, tanto lo que estés experimentando directamente, como lo que pueda estar pasando con algún familiar, amigo o conocido. Él es el Dios de las nuevas oportunidades, el Señor que abre caminos, quien nos coloca personas a nuestro alrededor que son como ángeles para que podamos lograr entender, mejorar, superar, cambiar o crecer, en las situaciones que estemos pasando.


    Ten en cuenta esto, “El día de ayer ya pasó”, y quizás hasta ese día no has tenido los resultados que esperabas, puede ser que hayas tenido muchos momentos tristes o difíciles, aunque seguro, si lo piensas bien también has pasado por momentos buenos y agradables; sea lo uno o lo otro, sé que en todos ellos estuvo Dios contigo… pero ¡eso ya quedo atrás!


    Es un nuevo día, perfecto para tener un nuevo comienzo en el Señor, perfecto para remediar aquellas cosas que no has podido o que no has decidido cambiar, por eso te pregunto,  ¿Por qué o para qué esperar?

    Te invito para que, hoy tomes la decisión de colocar tu camino en las manos de Dios, que fortalezcas tu relación con Él, mediante incremento en tu tiempo de oración y lectura de su Palabra, a esto lo quiero llamar “hacer del Señor, tu revelación, tu fuerza, tu provisión, tu compañía”

    Por muy difícil que parezca el reto, o por muy lejos que se vea la solución a tu necesidad, todo tiene un comienzo y hoy puede ser ese día para ti.


    Para cerrar, vamos a orar juntos “Señor, gracias por un nuevo día, gracias porque brindarnos esperanza y porque derramaras sabiduría, inteligencia y gracia para este nuevo comienzo. Decido desde hoy ponerme en tus manos completamente para que seas mi guía y mi sustento, te lo pido en el precioso nombre de Jesús, Amén”


    Versículo:
    Pon tu camino en las manos del Señor; confía en él, y él se encargará de todo” Salmos 37:5 (RVC)

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  9.  


    La Bondad se define como “la excelencia moral; una virtud, la cualidad de ser bueno. Es la actitud que lleva a hacer lo bueno, lo favorable o conveniente; lleva a buscar el bienestar o la felicidad de los demás; también es la virtud formada por todo lo que es moralmente bueno; es parte del fruto del Espíritu Santo obrando en el creyente”.

    Todo lo descrito es un reflejo de Dios, puesto que Él es, en esencia bondadoso, Su misericordia y amor no tienen límites.

     

    El Salmo 145 es conocido como Salmo de alabanza de David, el cual en el verso 7 dice “Todos contarán la historia de tu maravillosa bondad; cantarán de alegría acerca de tu justicia”.

     

    Así como lo expresa David, en toda la Biblia vemos reflejado el testimonio de la bondad de Dios.

    Dios es bueno, y quiere que crezcamos en el fruto del Espíritu de la bondad para que seamos como Él. Es algo que todo creyente debe sembrar en su corazón. Escucha esta declaración poderosa “Lo que el Señor quiere para ti es “bueno, agradable y perfecto”, es para que tu vida sea mejor”.

     

    Te dejo esta reflexión, “si estás de acuerdo en que Dios es totalmente bueno y en que lo que quiere para ti es siempre bueno, ¿Por qué no le has entregado todo en tu vida a Él?”.

     

    Has de Jesús el verdadero centro de tu vida, deja que el Espíritu Santo te guie, coloca en el Señor toda tu confianza, así verás cómo Su bondad y Su favor te abrirán puertas, con Su amor te sanará las heridas y te preparará para ver la vida con optimismo y tú te convertirás en una expresión de la bondad de Dios para con los demás

     

    Oremos juntos, “Señor, gracias por ser bueno, cada día puedo dar testimonio de tu bondad y amor, te pido me enseñes a crecer en el fruto espiritual de la bondad, para ser una expresión del amor tuyo para con los demás, siendo portador de tu gloria, lo pido en el nombre de Jesús, Amén”

     

    Versículo: “Todos contarán la historia de tu maravillosa bondad; cantarán de alegría acerca de tu justicia”. Salmos 145:7  (NTV)

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  10.  


    Existe la tendencia a pensar que un héroe es únicamente aquel quien tuvo un gran logro usando su fortaleza física. Pero la realidad es que han existido millones de héroes quienes se han destacado por su fuerza interior.

    Sabemos que hoy en día es fácil que las personas se dejen llevar por las tendencias culturales, las olas de modas y de estilos de vida, los cuales van formando en nuestro interior un esquema de pensamiento que se acostumbra a esas tendencias. Lo cual tiene el poder de producir cauterización emocional y espiritual, lo que lleva a las personas a convertirse en seres vulnerables y manipulables a los cambios; en otras palabras, débiles interiormente.


    En la carta de Pablo a los creyentes de Éfeso, capitulo tres, verso dieciséis, en el que está orándole al Padre Celestial de la siguiente manera
      “A él le pido que en su infinita grandeza les conceda a ustedes fortaleza interior a través del Espíritu”.


    Recibe esto tú también, “Fortaleza interior por medio del Espíritu Santo”, es la petición en oración que hizo el Apóstol Pablo en esa época, y es la misma oración que hacemos hoy por quien reciba este mensaje. Pido por fortaleza interior por medio del Espíritu Santo, para que el resultado final sea conocer el amor de Jesucristo y la plenitud de Dios.

    Para que haya la fortaleza interna que se produce en el cristiano que trae la revelación de la verdad de la Palabra de Dios y la que da el poder para decir “no” a lo que no está acorde con los valores y principios de Dios.

    Pide hoy, para que el Espíritu Santo te de fortaleza interior, te haga fuerte de adentro para afuera, para que lo que los demás quieran colocar en tu interior sea evaluado y medido acorde con la Palabra de Dios antes de aceptarlo, para que tengas tanto la capacidad, como la sabiduría y la fortaleza interior de aceptar lo que es bueno y correcto para ti y rechazar la influencia negativa e incorrecta en tu vida.

    Hagamos de pedir fortaleza interior en el poder del Espíritu Santo una cruzada de fe que produzca más héroes.

    Oremos “Amado Señor, pedimos por la manifestación del poder del Espíritu Santo en nuestro interior, para discernir y decidir acorde con Tu perfecta y santa voluntad. Que tu poder se manifieste haciéndonos fuertes en nuestro interior. Nuestro anhelo es agradarte y convertirnos en verdaderos héroes de la fe, lo pedimos, y declaramos en el precioso nombre de Jesús, Amen”

    Versículo: “A él le pido que en su infinita grandeza les conceda a ustedes fortaleza interior a través del Espíritu”. Efesios 3:16 (PDT)

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