1.  

    Actuar en la voluntad de Dios es hacer lo que Él nos pide.

    Todo cristiano tiene la sabiduría y el poder del Espíritu Santo, por lo tanto, ya se está equipado para actuar en el ministerio, es así entonces que como todos los cristianos tenemos el llamado para servir a Dios, no necesitamos sentirnos altamente preparados, sino que lo que necesitamos es sentirnos llamados y aceptar ese encargo.

    Pensemos en los primeros cristianos, ellos no sabían nada acerca del ministerio, por lo tanto, tuvieron que entrar en intimidad permanente con el Señor para saber cómo actuar y qué hacer.
    Esto nos lleva a la siguiente conclusión, “el ministerio tiene que ver más con intimidad con Dios que preparación en lo natural”

    En el libro de Hechos de los apóstoles, capítulo 13, verso 13, encontramos un ejemplo en el que la iglesia primitiva busco la guía del Señor en el ministerio. Dice así en los versos 2 y 3, “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron”.

    Dice aquí que ellos estaban en intimidad con el Señor y en ayuno, que durante este tiempo fue que les llegó la respuesta del Espíritu Santo, y que después de haber ayunado y orado actuaron.

    El ayuno es también una forma de recibir revelación para el servicio al Señor; el ayuno, tal y como lo vemos en esta parte de las escrituras, es un paso en el descubrimiento de la voluntad de Dios y Su llamado al ministerio.

    El gran poder de la Iglesia primitiva para crecer y permanecer en medio de la persecución fue que tuvieron tiempo de adoración, oración y ayuno.

    Estas actividades fueron realizadas por hombres que buscaban a Dios, querían cambiar sus vidas y su entorno. Y gracias a estas prácticas, su resultado fue tan poderoso que llevaron el evangelio al mundo conocido de aquella época. Por lo tanto, le motivo para que adoremos, oremos y ayunemos por un mayor número de personas sirviéndole al Señor, para que se despierte el poder de servir en amor y unidad.

    Y tú, ¿aceptas el llamado del Señor para unirte a servir en la Iglesia?

    Oremos “Amado Padre, gracias por el tiempo de ayuno y oración, te pido Señor que me ayudes a ver las grandes necesidades de estos tiempos y que actives en mí el deseo y la pasión por servir, renuncio al temor y otras excusas, y me pongo a tu disposición, lo pido en el poderoso nombre de Jesús, Amén”.

    Versículo “Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron”. Hechos 13:2-3 (RVR60)

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  2.  

    Hacer un alto para meditar sobre la vida, las acciones, los planes y la situación personal del momento es necesario. Pero, en estos tiempos parece increíblemente difícil hacer algo que es tan aparentemente simple.

    Entre la ocupación familiar, los compromisos laborales, las responsabilidades ministeriales y el tiempo de recreación se pasa la vida estando ¡altamente ocupados!... sin embargo, en medio del “corre… corre”, Dios te invita, a disminuir la velocidad; a desacelerar y buscar tiempo para estar con Él.

    Nuestro Señor Jesús estuvo constantemente moviéndose de un lugar a otro, siendo maestro, sanando, predicando, contando parábolas, exhortando, etc.

    Fue y será el más grande líder que haya existido sobre la faz de la tierra y sin embargo podemos percibir que sacaba tiempo para “retirarse a solas” y así tener descanso espiritual y renovación.

    Jesús después de una noche muy ocupada en la que sanó a muchos, porque todos en el lugar en donde estaban lo buscaban, se levantó a orar, lo leemos en Marcos capítulo 1, verso 35 “Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar”. (RVR1960)

    El Señor sabía que su capacidad para amar, servir y ministrar a las personas necesitadas estaba directamente relacionada con el cuidado de su vida interior y de su relación con el Padre.

    En nosotros se aplica el dicho popular que dice “no puedes dar de lo que no tienes”. Jesús nos dejó el ejemplo de sacar tiempo para retirarse y orar en soledad. Al hacerlo se activará el ti un “nuevo empoderamiento” para servir y dar sin sentir la carga y la presión del servicio sin descanso.

    Alguien preguntó, “¿Qué pasaría si nuestra vida de discípulos de Jesús incluyéramos el hábito de retirarnos a menudo para centrar toda la atención en el Padre Celestial?”

    Primero, creo que mantendríamos nuestra identidad clara en Cristo.

    Segundo, nuestra vida emocional, física, pero especialmente la espiritual serían recargadas para continuar dando lo mejor que tenemos; y así aprendamos a amar más, a tener más humildad y a valorar los regalos que Dios tiene para nosotros.

    Te invito para hacer “un alto” y tener así un encuentro con el Dios vivo.

    Oremos “Amado Señor, te busco hoy, dejando a un lado mis preocupaciones y mi agenda del día. Te pido que me llenes mas de Ti, que me muestres la forma en la que debo vivir acorde con Tu Palabra, edifícame, instrúyeme y hazme todos los días más como Tú, lo pido en el Nombre de Jesús, Amén”

    Versículo “Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar”. Marcos 1:35 (RVR1960)

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  3.  Una forma de actuar durante el tiempo es dándole espacio para Dios en nuestra vida en todas las formas posibles; orando, ayunando, dando, pasando tiempo devocional y leyendo la Biblia.

    Cuando hacemos espacio para que Dios opere en nuestra vida, este tiempo y esta acción no serán en vano; ella puede hacer mucho más para arreglar nuestras situaciones de lo que pensemos. Cuando sometemos áreas de nuestra vida a Dios, Él puede eliminar los obstáculos y superar nuestras limitaciones personales.

    Al orar y ayunar este día, pida a Dios que actúe en ti, que te transforme a Su Imagen e inserte Sus Pensamientos. Hagan sitio para Dios y entiendan que Él puede y hará más por nosotros de lo que podemos.

    Ora como David lo hizo, en Salmos, capitulo 143, verso 8, así, “Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma”.(NVI)

    Sométase a Su plan y ponga su plena confianza en Él. No te concentres en tus problemas y limitaciones; enfocarse y meditar en su lugar en Dios.

    Oremos “Amado Padre, oramos y ayunamos hoy para que nos ayudes a seguir Tu camino. Hacemos espacio en nuestra vida para que obres en mí. Señor que este día me traiga noticias de Tu amor inquebrantable, porque he puesto mi confianza en Ti. Muéstrame el camino que debo seguir, porque a ti levanto mi alma. Amén”.

    Salmos 143:8 “Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma”. (NVI)

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  4.  

    ¡En usted hay un propósito al estar aquí en esta tierra!, y tal vez te preguntarás ¿Quién soy y por qué estoy aquí?; si deseas saberlo entonces acércate a Dios, puesto que mientras más busques de Dios, más información de Dios recibirás, y podrás descubrir quién eres realmente y el por qué estás aquí… en pocas palabras, entenderás tu propósito.

    En la Biblia encontramos la historia de Moisés quien fue separado de sus hermanos hebreos porque Dios quería que él supiera cómo tratar con el faraón egipcio. El Señor necesitaba a alguien que pudiera entrar en el lugar del trono del faraón y pudiera pedirle con autoridad, “¡quiero que dejes ir a mi pueblo!".
    Para Moisés el palacio era un lugar conocido, él no se dejó intimidar de los lujos o por la autoridad de ese lugar, porque había estado allí muchas veces antes.

    Te comparto esta revelación, “La clave para saber quién eres, es saber quién es Dios”.

    Los propósitos de los hijos de Dios son revelados a quienes dependen de Él. Cuanto menos sepas de Dios, más confusión tendrás en la vida. Te aseguro que ¡Dios te ha escogido para que seas una persona que cambie vidas!, por eso las situaciones que pasas cotidianas te preparan para ese llamado. David, el rey salmista escribió esto en el libro de Salmos capítulo 33, verso 11, “Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre; los designios de su mente son eternos” (NVI)

    Él te puso en lugares y te ha permitido tener relaciones, las cuales muchas veces han estado alejadas de tu familia o incluso de la familia espiritual, tal y como lo hizo con Moisés a quien separó por un tiempo y lo puso en el palacio para exponerlo a las cosas que su familia y su pueblo nunca habían vivido. 

    Esa experiencia cambió la mentalidad de Moisés y lo equipó a tratar con el faraón, el resultado fue tener la mentalidad adecuada para que el Señor pudiera obrar a través de Moisés. La estancia en el palacio fue un tiempo de preparación mental y espiritual… a Moisés Dios lo sacó de una situación y lo puso en otra y luego lo saco de allí y lo llevo a otro lugar hasta que al final encontró su propósito real de existencia, uno grande y poderoso.

    Hoy podemos entender el propósito completo que Dios tuvo con Moisés, y podemos decir que “fue a través de esa experiencia que estuvo preparado para liberar al pueblo hebreo de la esclavitud”.

    Para ti, en particular, ya sea hoy o más adelante, vas a poder decir: “!Yo no entendía en su momento el porqué de esa situación que viví; pero ahora lo entiendo. Si no hubiera pasado por esas experiencias yo no podría ser la persona con la mentalidad y la fe que tengo, Dios trabajó en mí y me ha preparado para lo que estoy viviendo hoy en día!”

    En la medida que, durante este tiempo de ayuno y oración, usted haga un inventario de las cosas que ha experimentado en su vida, las buenas y las difíciles… y si estás con el corazón abierto hacia las cosas de Dios y tu relación con Él es estrecha e íntima; entonces el Señor te revelará lo que quiere Él. Y sabrás que lo que ha pasado no ha sido en vano.

    Oremos: “Señor, sé que a veces no he entendido lo que he experimentado o vivido, hoy empiezo recibo la revelación de que nada ha sido en vano. Por eso te pido que sea lo que sea que tu voluntad se haga en mi hoy y todos los días de mi vida, lo pido y declaro en el nombre de Jesús, Amen”

    Versículo: “Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre; los designios de su mente son eternos” Salmos 33:11 (NVI)

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  5.  

    Al orar y ayunar, debemos hacerlo con la actitud correcta. Algunos tal vez se unen para formar parte de un proyecto; otros quizás están aprendiendo sobre estos temas del ayuno y la oración.

    En el libro de Isaías capítulo 58, verso 4 el Señor nos advierte “Sólo ayunan para estar peleando y discutiendo, y para dar de puñetazos impunemente. Si quieren que su voz sea escuchada en lo alto, no ayunen como hoy día lo hacen”. (RVC); en estos versos el Señor nos dice que debemos tener la actitud correcta con el ayuno, no para contender o para llamar la atención.

    Por eso es importante recalcar que este tiempo de ayuno y oración debe ser llevado en intimidad y con propósitos específicos, es decir, que no lo hacemos por bajar de peso, por seguir una tendencia o por parecer como si fuéramos “santos ante los demás”; sino porque queremos humildemente tener un encuentro con el Señor, asegurarnos de empezar un nuevo ciclo o un nuevo año cerca de Su Corazón.

    ·        Ayunamos para agradar a Dios.

    ·        Ayunamos para acercarnos a Dios.

    ·        Ayunamos para recibir revelación de Dios.

    ·        Ayunamos para colocar nuestras vidas y las de los mas cercanos en Sus manos.

    ·        Ayunamos para librarnos de ataduras, físicas, emocionales, y espirituales

    ·        Ayunamos para mantenernos humildes ante el Señor.

    ·        Ayunamos para que nuestros pensamientos se pongan en línea con los de Dios.

    Te invito a retomar el ayuno con estas perspectivas en tu corazón.

    Oremos “Amado Señor, venimos ante Ti con humildad; buscando mantener nuestro corazón en Ti; oramos pidiéndote que escuches nuestra voz mientras nos postramos en fe. Señor danos sabiduría, fe y firmeza al buscarte. Sabemos que de Ti llega todo don bueno y perfecto te damos gracias en el precioso nombre de Jesús, Amén”.

    Versículo “Sólo ayunan para estar peleando y discutiendo, y para dar de puñetazos impunemente. Si quieren que su voz sea escuchada en lo alto, no ayunen como hoy día lo hacen”. Isaías 58:4 (RVC)

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  6.  

    Sabemos que una puerta nos permite el paso de un lugar a otro. Es entrando por una puerta que tenemos la posibilidad de ingresar al interior de un lugar.

    La Biblia nos presenta el tema de las puertas como lugares por los que debemos o no entrar. 

    En el Salmo 100, verso 4, David nos dice “Entren por sus puertas con acción de gracias…”, haciendo referencia a la entrada a la congregación. Allí nos ilustra esta idea de entrar y no quedarnos “a las puertas”, y podemos aplicarlo para expresar el momento en el que se está muy cerca de algo que se desea alcanzar pero que requiere de nuestra acción para que suceda.

    Es posible permanecer a las puertas de un avivamiento, viéndolo desde afuera, sin entrar. Sin embargo, lo que Dios nos motiva a hacer es a que entremos a ese lugar donde hay un avivamiento de la fe, un tan poderoso que transforme nuestra visión de Dios y nuestras acciones aquí en la tierra.

    Entrar en el mover de Dios nos lleva a nuevos niveles de fe, de crecimiento, de poder, de milagros y de gloria.
    Por lo tanto, tenemos la oportunidad en estos días de clamar para poder entrar a ese lugar de manifestación de la presencia de Dios, en fe.

    Además, con gratitud, porque esta es una de las llaves que abre las puertas a un mayor nivel de gloria. La acción de gracias denota el reconocimiento de la obra de Dios en nuestras vidas y el contentamiento por todo lo que Él ha hecho, todo lo que nos ha dado y todo lo que vendrá.

    Con agradecimiento entramos por esas puertas, sabiendo que hay más de Dios para nuestras vidas, para nuestra familia, ciudad y Nación.

    No te quedes a las puertas esperando recibir alguna migaja de los que sí entran al lugar de plenitud; has de este tiempo de ayuno y oración el mejor tiempo para entrar a ese lugar y experimentar al Señor como nunca antes lo has hecho.

    Oremos “Señor en este día de ayuno y oración, te pido que te manifiestes en mi vida. Necesito de ti, estoy sediento y hambriento de avivar mi espíritu. Llena mi ser de tu plenitud, una que me impulse a tener la más profunda experiencia contigo que yo jamás haya vivido, lo pido con fe en el Nombre de Jesús, Amén”

    Versículo: “Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre.” Salmo 100:4 (RVR60)

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  7.  

    Un buen motivo para orar y ayunar es por renunciar al negativismo. Las personas reflejan un estado de ánimo que es positivo o negativo frente a la mayoría de los aspectos de la vida por motivo de su pasado, las costumbres, las experiencias, el temperamento, etc. 

    Pensar, hablar y actuar negativamente conlleva a pasar la vida con dolor y penas. Lo que lleva a que las demás personas los eviten; pero demás pueden somatizar estos sentimientos y formas de vivir reflejados en problemas con su salud física y mental.

    Pero esto puede ser cambiado por una decisión personal, la cual requiere mucho más que esto, se necesita de la ayuda del Espíritu Santo.

    Salomón escribió el libro de los Proverbios, el cual es un compendio de consejos sabios para llevar la vida a la manera de Dios, allí encontramos en el capítulo 3, verso 5, el siguiente sabio consejo, “Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”.(RVC)

    Aquí la palabra prudencia es equivalente a “ciencia, cordura, sabiduría, sensatez, inteligencia”; es decir, lo que la Palabra de Dios nos dice es que nuestra sabiduría, conocimientos, e incluso nuestros, aparentemente lógicos pensamientos, no son fiables; la revelación dada por Dios a Salomón es que todo cristiano debe “solamente confiar en lo que Dios ha dicho en Su Palabra”

    En este día del ayuno, ora por dejar todo pensamiento negativo a un lado, por aceptar y vivir acorde con los pensamientos de Dios. Pídele al Señor que te abra tu mente, tu corazón y tu alma a la vida, al gozo de Dios, a la paz de Cristo; para ver la vida con optimismo, con esperanza, pero sobre todo con la fe en que el poder sobrenatural de Dios actuará sobre tu vida.

    Que la actitud sea, si Dios dice que “soy más que vencedor en Cristo, yo soy más que vencedor en Cristo”; si dice que “no estemos tristes porque el gozo del Señor es mi fortaleza, yo lo creo”; si dice que “los que esperan en Él tendrán nuevas fuerzas, yo así lo creo”

    Combate tu negatividad, renunciando a ella, leyendo la Palabra de Dios y aceptando y estableciendo las declaraciones de bien, bienestar y victoria que Él nos ha dejado como herencia; así este día de ayuno y oración traerá victoria a tu vida.

    Oremos “Señor, te pido que quites toda negatividad que haya en mí, dame fortaleza y sabiduría para superar mis pensamientos, renuncio a todo pensamiento de muerte, de mal y de oscuridad y los cambio por las poderosas promesas que tú nos has dejado como legado en tu Palabra; todo esto lo pido y oro en el precioso nombre de Jesús, Amen”

    Versículo “Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”. Proverbios 3:5 (RVC)

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  8.  Pretender ver la vida como un proceso sencillo y simple no es real. La vida es compleja y lo que tenemos que vivir en muchos casos es altamente difícil. Los seres humanos enfrentamos cosas tan fuertes como la muerte de un ser amado, la frustración por no alcanzar una meta altamente anhelada, el rompimiento de una relación; y otros muy traumáticos y profundos como una violación, una herida física o una dolorosa enfermedad.

    Sea cual sea la situación individual que tengamos, la realidad es que “la vida es compleja”. Por eso es fundamental tener una perspectiva que nos permita a todos los seres humanos ver la vida de una manera diferente.

    Cuando alguien se enfoca en sus propios problemas y en su pasado doloroso estará colocando muros a la construcción del futuro, se está limitando para tener la posibilidad de alcanzar nuevas metas y, -más triste aun; se arriesga a entrar en una profunda crisis personal que puede llevarle a tomar muy malas decisiones.

    Pero hay una opción muy poderosa y que producirá la más profunda transformación personal; y es “adoptar la visión de Dios”, aceptando a Jesús como el Señor y Salvador de sus vidas.

    Cuando leemos la Biblia, entendemos que la perspectiva de Dios sobre la vida aquí en la tierra y en la eternidad en el cielo es muy diferente a la que la mayoría de las personas tienen.

    Por ejemplo, en la Biblia se relata de David quien sufrió muchas persecuciones y situaciones de muerte; tan fuertes que él pudo haber tomado la decisión de irse en contra de Dios y de vivir en amargura, pero no, el hizo todo lo contrario, ante cada dificultad encontraba razones para alabar a Dios.

    Una de estas oportunidades esta relatada en el Salmo 30, en el que él comienza por agradecerle al Señor por haberlo protegido de sus enemigos, por librarlo de quienes se burlaban, por sanarlo y por permitirle cambiar su perspectiva de la vida, tal como está expresado en el verso 11 en el que dijo “Has cambiado mi lamento en baile”.

    ¿Quién cambio su situación?, la respuesta es Dios.

    En este primer día del ayuno, le invito para que deje de enfocarse en sus preocupaciones, en su pasado doloroso; en su dificultad de hoy y te enfoques en el Señor, porque “dónde tú ves fracaso; Dios ve victoria”; “dónde tú ves escasez, Dios te recuerda que tienes talentos sin explotar”; “dónde solo ves nubes grises, Dios te dice que encima de esas nubes el cielo es azul y hermoso”.

    Que tu lamento y tristeza de hoy se conviertan en un baile gozoso de alabanzas al Señor.

    Oremos “Señor, rendimos a ti nuestras situaciones, dolores, angustias y temores. Te pedimos que nos reveles en el fondo de nuestros corazones tu visión; que podamos ver la vida desde la perspectiva de Tu Palabra, en la que tus pensamientos, y tus planes son los que transforman mi vida, todo esto lo creo y declaro en el precioso nombre de Jesús, Amen”

    Versículo “Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría”. Salmos 30:11 (RVR60)

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  9.  

    A nadie le gusta tropezar y caer, pero a veces esto pasa, en algún momento de la vida algo planeado no ha salido como se esperaba, quizás un negocio no funcionó, o la promesa de alguien sobre un trabajo nunca llegó; tal vez en un momento de éxito personal llega una enfermedad, o una relación personal se rompe.

    La vida es así, todos hemos enfrentado o enfrentaremos situaciones difíciles, caídas emocionales, físicas o mentales, que pueden hacer pensar que no vale la pena luchar o continuar; así llega el desánimo y la fe se debilita. 

    La Palabra de Dios dice en Proverbios 24:16 “Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse...” (NTV).
    Un sabio consejo nos da Salomón; puesto que, para los justos, esto es para los hijos de Dios, hechos justos en Cristo Jesús, cuando tropezamos y caemos… con la ayuda de Dios nos volvemos a levantar

    Allí dice que “el justo puede caer siete veces”, pero también asegura que, “esas mismas se levantará de nuevo”, es decir, que no importa cuántas veces se caiga, lo importante es que esa misma cantidad de veces se vuelva a levantar.

    Eres justo en Jesús y heredero de todas las bendiciones de Dios, Él es todopoderoso, no hay nada imposible para Él, así que ponga cada caída en las manos de Dios, cuando lo hagas esa caída será una experiencia de vida que le servirá para tener autoridad y orientar a otros para que no caigan o para que se puedan volver a levantar.

    Dios tiene más y mejores cosas para ti, en el Señor tienes el potencial para levantarte con la “frente en alto” y decir, caí pero me levanté, esta vez fortalecido en la fe.  

    Oremos: “Señor, pongo en tus manos mi mente y mi vida para que las caídas y dificultades no me impidan levantarme y seguir, sé que he aprendido algo nuevo y que me das las fuerzas para levantarme pues tengo la certeza de que lo mejor está por venir, porque tú estás conmigo y a mi favor, lo creo en el Nombre de Jesús,. Amén

    Versículo: “Los justos podrán tropezar siete veces, pero volverán a levantarse...” Proverbios 24:16 (NTV).

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  10.  

    El deseo de control desgasta a las personas, les hace sentir incapaces y los lleva a calificar a los demás por la propia valoración de lo que los demás pueden lograr; pero en el fondo esta es una expresión del miedo de fracasar, o a perder.

    En la Biblia en la 2 carta de Pablo a los Corintios, capítulo 10, verso 5 dice:derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (RVR1960)

    El Apóstol Pablo tuvo totalmente clara su misión, por eso mantuvo su manera de pensar, no buscaba controlar a las personas, ni permitió que el miedo gobernara sus pensamientos, sino que llevaba todo pensamiento, toda duda, incertidumbre y desconocimiento a la obediencia a la Palabra de Dios, esto es lo que él llamó a la obediencia a Cristo.

    Así que hoy te presento cinco elementos que te ayudarán a dejar de querer tener el control.

    1. Pon tu confianza en el Señor: Es Dios quien te da la sabiduría y la capacidad para hacer algo, descansas en Él cuándo las actividades no salen como tú quieres.

    2. No quieras controlar lo que tú no puedes cambiar: Siempre habrá factores externos que tú no puedes controlar. Identifícalos y acéptalos solo Dios los puede cambiar. Así tendrás paz pues no estarás luchando contra lo que no puedes cambiar.

    3. Enfócate en lo que tú sí puedes controlar. Es decir, identifica hasta dónde puedes llegar, y tu parte hazla en excelencia.

    4. Identifica y reconoce tus miedos y enfréntalos. El miedo paraliza, por lo tanto, busca descubrir qué te causa temor, medita para comprender el mensaje “oculto” que traen a tu vida (quizás un pasado de violencia, un abuso, presiones en la vida, etc.). Al tener claros tus miedos, enfréntalos y así encontrarás nuevas posibilidades de vivir, será una victoria para ti.

    5. Cambia tus pensamientos. No te concentres en lo que falta, en el error, en lo que está mal; entrega todo argumento, altivez, deseo de control y llévalo cautivo a la obediencia a Cristo. Tu visión de la vida cambiará, traerás paz a tu vida.

    Cuando renuncias a tener el control estás actuando en fe. Te recuerdo que la vida es corta y que debes vivirla de la mejor manera siendo un cristiano(a) autentico(a), es decir, que obedece a la Palabra de Dios.  

    Oremos: “Amado Señor, gracias por mostrarme que puedo cambiar, desde hoy decido manejar solo aquello que puedo controlar, y te entrego a ti todo pensamiento, toda persona, y toda situacion que no puedo manejar porque sé que así tendré paz y afirmaré mi fe en ti, lo creo en el nombre de Jesús, Amen

    Versículo:derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” 2 Corintios 10:5 (RVR1960)

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